Oasis de Siwa. Ciudadela de Shali.Heródoto habla de un oráculo de Amón sin indicar el sitio donde se hallaba. Estrabón señala otro en las inmediaciones del oráculo de Amón; Plinio coloca este oráculo a doce jornadas de Menfis. Este oasis fue visitado en 1792 por Browne y en 1798 por Hornmann. También se han de conocer las noticias que dieron en su época Federico Caillaud y Drovetti sobre los oasis, ilustrada por la destrucción de una parte del ejército de Cambises II y por el viaje de Alejandro Magno. Desde las inmediaciones de Alejandría se llega al oasis de Amón en trece jornadas de camello; es el camino más corto partiendo del Bajo Egipto. También se va desde El Cairo por el desierto y es el camino que tomó Hornmann, dirigiéndose al Fezzan.
Alejandro Magno partió de las cercanías del lago Moeris. El acceso a Siwa fue difícil para los europeos. Al Este se encuentran dos pueblos principales; al Norte una montaña horadada por tumbas y canteras, y entre los dos pueblos las ruinas de un gran templo, conocido con el nombre de Omn-Beydah.
El suelo y los lagos están impregnados de sales y la piedra llena de conchas petrificadas; pero las fuentes son de agua dulce. La ciudad de Siwa da su nombre al oasis. Los productos son los mismos que los de otros oasis, así como los objetos de comercio, y la civilización no se halla más adelantada ni la administración pública más regulada. La ciudad está edificada sobre un monte cónico y tiene el aspecto de una colmena. Cerca de la ciudad se hallan las ruinas de Omn-Beydah, rodeadas de bosques de palmeras. Estas ruinas tienen el aspecto de construcciones egipcias. Todavía queda en pie una gran puerta cubierta de grabados y algunas partes del edificio; las figuras que se ven allí representan a divinidades egipcias, colocadas sobre tres registros sobrepuestos, en procesión, con tributos ante el dios supremo Amón, de cabeza de carnero, sentado en una naos donde recibe homenajes y frente a él hay un rey arrodillado.
|